La especialización se ha convertido en una obsesión para el ámbito comunicativo. Ya vamos por la hiperespecialización, y no tardará en aparecer otro neologismo que estreche todavía más el círculo. Sin embargo, en Atalaya Comunicación seguimos apostando por el trabajo multisectorial. Te explicamos por qué.

Desde hace años, en las carreras universitarias vinculadas a la comunicación hay una consigna que todos los profesores repiten constantemente a cada uno de sus alumnos: “especialízate”. Recuerda un poco a la imagen del Tío Sam señalándote con el dedo e intentando reclutarte para el ejército estadounidense. Parece que no hay otra alternativa que buscar un nicho casi inexplorado, adueñarse de él y convertirse en una referencia a la que todo el mundo acude cuando necesita saber algo muy concreto sobre ese asunto.
Por supuesto, se trata de un camino totalmente válido, pese a que hoy esa erudición resulte un concepto utópico: es prácticamente imposible saber mucho de todo cuando ese todo se ha vuelto inabarcable. Sin embargo, no es necesario ser un erudito para poder trabajar con un enfoque multisectorial, como hacemos en Atalaya Comunicación.
La corriente actual arrastra al sector de la comunicación a la especialización. Cada vez son más las agencias que añaden un adjetivo a su nombre que delimita su rango de actividad: deportiva, corporativa, digital… Sin embargo, ya sabes que a nosotros nos gusta nadar a contracorriente. Por eso, hoy te compartimos varios motivos por los que todavía es posible desarrollar una labor multisectorial en el ámbito comunicativo. Es más: tiene muchas ventajas.
¿Por qué una agencia multisectorial sigue siendo una opción viable –y atractiva–?
En Atalaya Comunicación no nos cerramos puertas. Estamos abiertos a colaborar con empresas, instituciones y personas de cualquier sector, siempre que no entren en conflicto con los valores que nos representan. Lejos de ser un lastre a nivel competitivo en el mercado, este enfoque tiene muchos aspectos positivos, tanto para nuestro crecimiento empresarial como para nuestro desarrollo interno. Estos son algunos de ellos:
- Sectores interconectados: internet, la globalización y las redes sociales han provocado que cada vez se formen más relaciones, vínculos y colaboraciones entre entidades de ámbitos tradicionalmente ajenos. Spotify patrocina al FC Barcelona, Off-White viste al AC Milan los días de partido, Cactus Jack –la marca de ropa de Travis Scott– diseña una colección con McDonald’s, IKEA se alía con Asus o GoPro con Red Bull. Lo que antes podría parecer un batiburrillo sin sentido ahora es la tónica habitual y tiene mucha lógica.
- Conocimiento general aplicable a lo particular –y viceversa–: la comunicación, con sus peculiaridades, se rige por unos mismos códigos y persigue los mismos objetivos en cualquier sector profesional. Todas las marcas quieren ganar reconocimiento, crear una comunidad sólida, diferenciarse de la competencia o dar a conocer un producto o servicio innovador. La clave está en ser capaces de aplicar nuestros conocimientos a las dinámicas particulares de cada cliente, empapándonos de su esencia y su trabajo. Del mismo modo, estas peculiaridades nos permiten extraer aprendizajes útiles a la hora de diseñar estrategias para otros clientes de diferente índole.
- Multidisciplinariedad y flujo de conocimientos dentro del propio equipo de la agencia: para trabajar con entidades muy dispares se requiere contar con un equipo multidisciplinar, complementario y cohesionado. Aquí no solo entran en juego la formación específica o la especialidad de cada miembro –redacción, diseño, marketing…–, sino también sus intereses personales o, incluso, su personalidad. Si una agencia es capaz de lograr que piezas muy diferentes encajen como si se tratase de un puzle, se formará un flujo de conocimientos realmente enriquecedor que ofrecerá múltiples posibilidades a la empresa.
- Del aprendizaje constante al enriquecimiento: no solo el flujo interno de conocimientos enriquecerá al equipo, sino también el hecho de estar en contacto con entidades de sectores muy diferentes. Este proceso supone un esfuerzo extra al principio de cada colaboración, para familiarizarse y empaparse de la idiosincrasia del cliente y su entorno, pero luego permite extraer aprendizajes muy interesantes y útiles para el crecimiento personal y de la agencia.
- Menos monotonía, nuevos estímulos y aparición de ideas innovadoras: trabajar siempre dentro de un mismo contexto puede hacer de la rutina algo repetitivo, monótono y aburrido. En comunicación juegan un papel muy relevante la inspiración, la originalidad y la capacidad creativa. Por eso, colaborar con entidades variopintas nos permite salir de la espiral, refrescar nuestra mente y coger cada proyecto con más ganas y con ideas renovadas.
- Más oportunidades: pura lógica. Cuanto más cerramos el círculo y más pequeño es el nicho en el que nos especializamos, menos oportunidades tenemos. Ser una agencia multisectorial nos permite tocar a muchas más puertas y atraer a más entidades. Si, además, cuentas con el aval de haber desarrollado con éxito previamente algún proyecto del mismo sector que la marca, institución o persona con la que quieres colaborar, el potencial de captación es todavía mayor.
- Atracción de trabajadores de perfiles más diversos: esta multidisciplinariedad también es un argumento interesante a la hora de atraer talento a la propia agencia. Al trabajar con clientes de diferentes sectores puedes llamar la atención de periodistas, publicistas, diseñadores o cualquier otro perfil comunicativo con intereses diversos, lo que te ayudará a formar ese equipo diverso y complementario mencionado anteriormente.
Que el refranero español sea muy sabio no significa que a veces no se equivoque. Se dice que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y en muchos casos es así. No obstante, hoy te hemos demostrado que en comunicación sigue siendo posible abarcar y apretar mucho: es cuestión de mantener un aprendizaje constante, formar un equipo diverso y, sobre todo, tener los ojos y los oídos bien abiertos.
